viernes, 3 de julio de 2009

Entre Cielo y Tierra

La gente aquí piensa más en lo que puede haber debajo de la tierra o encima de ella que en el espacio circunsterrestre, eso que los antiguos (y los modernos, ¿no?) llamaban cielo. La polémica y la disyuntiva misma es comúnmente esta: estamos entre el cielo y la tierra. Vean si no...

Como el alimento es prioritario ("el hombre antes de dedicarse a la política, la religión o la filosofía tiene ante todo que comer, vestir y tener un techo y para ello trabajar..." según dicen que dijo alguien, creo que fue Marx...) y junto a ello también la vivienda, el transporte, la ropa, los medicamentos, la cultura (se necesitan pinceles para pintar, saxofones para tocar, zapatillas para bailar, maestros para que nos enseñen a cantar, en fin, la cultura es también algo material que se traduce en ilusión, conceptos, juicios, razonamientos, estética, ética, pero en el fondo la cultura implica estar vivo el hombre como ser social y para ello se necesitan insumos, claro) son prioridades básicas, pero en el entorno actual la gente ha metalizado en cierto grado (hay quienes hablan de una invasión de la "materia"...) la vida que lleva y hay expresiones que tienen un significado neuronal aplastante como aquella que dice así: "Hoy se vive con cuatro neuronas: la de comer, la de vestirse, la de dormir y la de reproducirse"... Sobre todo esto último pues los jóvenes (¿y viejos?) que van a la calle G esquina a 23 no piensan en otra cosa que en eso...

Buscando el alimento nos vamos a la agricultura y no hay que ir mucho a la universidad para darse cuenta de que con aire, sol y algo más podemos tener en un período corto (cultivos de ciclo corto) lo que le podamos arrancar a la tierra con nuestro trabajo. No son pocos los que hay buscado soluciones alimenticias en tierras que no estaban destinadas al laboreo, digamos. Eso sin hablar de la cría de ganado como está sucediendo con esos ejemplares gigantescos llamados búfalos que no solo se multiplican en demasía sino que también son incontrolables pues arrasan con cuanta hierba se tropiezan y destruyen no sólo plantíos sino poblados enteros. Muchos productores de tabaco no quieren seguir sembrando por la cercanía de los búfalos que se lo comen todo, incluyendo ese tipo de plantaciones son, podemos decirlo, búfalos nicotínicos y nadie puede decir cuántos son los búfalos, búfalas y bufalitos que existen, parecidos a los jovencitos de la calle G...

También el mar nos proporciona eso que llaman "peces", algo que nos rodea como isla (¿archipiélago?) que somos y que en los últimos cincuenta años han desaparecido y vuelto a aparecer nadie sabe cómo. También otras especies como quelonios, crustáceos, etcétera, que podemos consumir en restaurantes cuando tenemos eso que llaman dinero en los bolsillos. Por otro lado existen animales que vuelan (¿aquellos que tienen plumas, son los únicos que vuelan?) pero esos animalitos no se ven mucho en la mesa común y corriente (gansos, pavos, ocas, patos, faisanes, guineos...) y aunque son apetecidos parece que nos hemos solidarizado con la ingestión del pollo de ballet y no hemos podido resolver otra opción cultural similar o diferente... como pudiera ser un ganso futbolístico u otro ejemplar de muslos poderosos. La gente comenta que también hay muchos gansos y guanajos vivientes humanos en la calle G...

La búsqueda de alimentos a través de alguna gestión útil como el trabajo, digamos, se ha convertido en un sentido de la vida para la sobrevivencia actual pero en ese propósito la gente no está mirando mucho hacia las carreras del espacio como son las relacionadas con la balística, la cohetería, la ingeniería cósmica, la ingeniería espacial, la cibernética galáctica y otras afines que nos permitirían no sólo viajar en el futuro al cosmos o descubrir civilizaciones inteligentes incluso dentro de nuestra propio sistema solar sino también proyectarnos con visión futurista hacia el siglo XXII que será el de la conquista del espacio y el de la transportación de la civilización humana terrestre a la población de mundos habitables... Un mundo galaxial mejor también es posible, como algunos estudiantes dicen cada cierto tiempo allá por la calle G y se ponen en órbita tomando ciertos líquidos coheteriles o fumando determinados motores reactivos a pólvora que los ponen a tono...

El asunto de las migraciones también nos ocupa constantemente, tanto las oficiales autorizadas y programadas como las que no lo son y eso (que parece estar debajo de la piel de los cubanos) que se llama la intención de viajar (se demuestra de manera diaria cuando se pasa revista a las terminales de guaguas y trenes repletas de viajeros) no tiene parangón en cualquier otro pueblo del planeta. Ahora mismo se están programando viajes desde las provincias orientales hasta Batabanó y de allí hasta la antigua Isla de Pinos (como se sabe esa porción del territorio nacional se denomina Isla de la Juventud, pero la gente le sigue llamando Isla de Pinos... como le sucede a muchos centrales azucareros y a calles que le han cambiado el nombre) y una guagua recoge diez turnos por provincias (desde Camagüey hasta Guantánamo se considera provincias orientales), transporta personal hasta su destino y de allí en barcos los llevan hasta la Isla, para que vayan a visitar a los familiares que poblaron aquel lugar desde hace más de cuarenta años y que muchos ni siquiera conocen... Cuando se juegan los partidos de pelota el equipo de aquel lugar (La Isla...) recorre todo el país y es la única oportunidad de encontrarse con familiares o conocidos y entregarle correspondencia o noticias de primera mano. Aunque se les denomina pineros todo el mundo sabe que los jugadores de pelota de ese equipo son los llamados "palestinos" o descendientes de éstos y eso se sabe por el lenguaje, las expresiones y el tono de la voz... Por cierto, las migraciones también han tenido una motivación alimenticia como se sabe y se puede comprobar en las concentraciones de personas afines o no, como sucede allá por la calle G...

Este asunto de mirar más a la tierra y al mar que nos rodea y casi nada al "cielo" (poca gente observa la galaxia con algún telescopio en nuestros días) hace que nos estemos convirtiendo en una especie que mira poco hacia arriba y por el contrario camina mirando casi siempre hacia abajo. Generalmente debe hacerse así para sortear los obstáculos de la vía (baches, huecos, cacas de perros y gatos, piedras en el camino y otros) pero con ello estamos dejando de mirar el vuelo de los pájaros, el de los aviones, la observación de la trayectoria de los satélites, la enamorada Luna, el famoso lucero del alba (Venus) y hasta el propio Sol al que no podemos ver mucho sin protección pues nos quema la vista. El avión de la fumigación contra el mosquito ya no vuela sobre la ciudad por el gasto excesivo de combustible, no todos tienen la oportunidad de ver aterrizar o despegar los aviones en las terminales de ese tipo de transporte, el paracaidismo deportivo brilla por su ausencia al menos eso es lo que se observa, los muchachos ya han perdido la costumbre de volar cometas, chiringas, papalotes, barriletes o coroneles facturados con papel de China, goma de pegar y güines de caña y la cría de palomas mensajeras no sólo es un imposible (buscar el ejemplar adecuado, la alimentación, el entrenamiento exquisito, los medicamentos, etc.) sino muy trabajoso (algunos prefieren un palomar encima del techo pero en la ciudad eso no se ve mucho ya) y la cría de aves a domicilio enjauladas impide el vuelo libre y feliz de los animalitos. Por eso los que acuden a la calle G no les interesa mucho la geografía o la astronomía sino la habladuría y el punto G...

De tal suerte nos estamos convirtiendo el terrestres de verdad y en antiaéreos, lo que conspira contra aquella intención que teníamos todos de convertirnos en pilotos algún día o en cosmonautas o en voladores de cohetes, en manejadores de naves espaciales y en descubridores aventureros del cosmos universal bigbánico infinito espacial hermoso gravitacional elíptico mítico divinoendemoniáticamente bello del cual probablemente vino en un viaje de cometas la vida misma y que inyectó en el mapa genético humano aquella idea factible de volar por entre la lluvia de aerolitos y regresar o no, pero sintiendo que cuanto más nos alejemos más cerca estaremos a punto G de encontrarnos con alguien similar a nosotros. Y por qué no, aumentar con eso el número de nuestro horizonte neuronal como cierta elipse que se le forma en la cabeza a los muchachos y muchachas allá por la Calle G...

Yo digo que junto a la educación formal que ahora se está dando en las aulas debíamos introducir desde la primaria alguna idea de que el ser humano no debe solamente contentarse con comer y dormir sino que también debe pensar alguna vez en dar un viajecito al exterior y así acostumbrarnos a la idea de no considerar a los que queremos viajar a algún lugar del exterior como seres extraños sino por el contrario como búfalos que han perdido el pudor y el miedo cerebral y se deciden a probar suerte más allá del guetto donde los han metido a pastar, a dormir desnudos y a reproducirse, como ciertos muchachitos y muchachitas que van todas las noches por la calle G...