lunes, 26 de mayo de 2008

El caballito no nos deja ver la tele

Es lo más disciplinado que se ha visto en el mundo en que vivimos... un caballo cumplidor y eficiente al revés: siempre se rompe cuando más lo necesitamos.

Vivimos en las diagonales con el poste de madera que lleva encima un caballito a horcajadas, sin silla de montar ni paño, abrazado al pelo de la cáscara del vegetal seco sujeto a la brida de los cables eléctricos, en la enredadera de conexiones que hacen que el susodicho controle, oriente, organice, dirija y establezca el cúmulo de relaciones para la distribución de la corriente al grupo de casas del vecindario: cuatro manzanas que no se comen con una población de 1234 habitantes...

Un aparato tipo tubo cilíndrico que respira por la panza y que se le nota cansado de hacer algo después de 35 años de instalado. Si fuera pelotero deportista ya estuviera de entrenador y no de jugador en activo pero ahí está dando la batalla en extra innings, echando la baba del aceite por la sobrecarga voluminosa, diciendo basta cuando la carga es mucha y falta cuando no llega. Capacidad generadora existe pero el lío está en la distribución, en las redes que entran y salen del policía del poste, el caballito de la luz. Cuando viene la carga, muerde y cuando falta, grita. Un caballito que nadie explica su funcionamiento pero que jode a más no poder porque, si avisara, la gente se planificaba... pero relincha cuando menos la gente lo espera y lo desea.

Un estudio observativo y participacional dio como resultado que el conmutador corcovea en el horario pico y dicho horario no puede ser otro que el de la novela de turno (cubana o brasileña) o el de las películas prohibidas en altas horas de la noche o comienzos de la madrugada. El horario de más calor ambiental, televisivo y corporal en que el cuerpo y la mente se someten a las torturas del infiernito en que vivimos: no hay menores despiertos, hace calor afuera y ponen pelis especiales (terror, suspenso, sexo, violencia y lenguaje de adultos), unas muestras que elevan el colesterol negativo, suben la presión arterial, desordenan los nervios de todo el cuerpo y dejan un ambiente favorable para que la bomba musculosa que tenemos por corazón haga sus ejercicios anti-infarto limpiando de impurezas arterias y venas, llevando hasta la caja del cráneo y al cerebro, cerebelo y médula espinal el oxígeno que necesitamos para seguir vivos, optimistas y ocupados (v.o.o.).

Pero es ahí donde se dispara el caballito, tumba la corriente, se lleva la luz, nos jode la película o la novela, nos fulmila con su coz de oscuridad, nos noquea, nos deja cagados y calurosos (c.c.), para hacer su maldad prepotente de recordarnos que ahí el que manda es él, un viejo caballito obstinado, quisquilloso, cerrero, indomable, salvaje, un equino pariente del de Atila, un cuadrúpedo eléctrico que dice no, no vean nada más, busquen los fósforos o la lámpara recagable, la de Clark Gable, oigan bien: abran las puertas y ventanas que ahí viene el caballito con la bandera tarambana.

Si el muy cabrón se fuera del aire, metiera el relincho y la patada en el horario de la mañana donde están los periodistas diciendo lo único que no queremos creer. Entonces sí. Pero deja su cagajón apestoso en el horario en que la teleaudiencia es millonaria de esos que no tenemos tv por cable, antena parabólica, dvd, ni casettes interesantes sino solo esa programación exclusiva de la noche que esperamos despiertos como lechuzas dispuestas a ser mareadas, manipuladas, maniatadas ("m" al cubo) por la pupila hipnotizadora del televisor.

Y cuando nos arrellanamos en el sillón mullido, cuando nos hemos tomado el café del insomnio, cuando ya todo el mundo duerme y nos toca a la puerta el calor del verano adelantado que padecemos, cuando vemos la llamada de la comisión revisora de películas que dice: "Ver este filme daña la salud mental de los menores de edad", entonces se va el caballo, dice adiosito el animal solípedo doméstico, el corcel, potro, rocín, semental, penco, matalón, esa inoportuna pieza de ajedrez colgante, ese caballo de fuerza enemigo del hipocampo, ese jamelgo a quien incluso regalado debemos mirarle el colmillo y ya la noche o su pedazo se convierte en una pesadilla, en una gran torta redonda y pestilente de caca caballar.

Si fuera una vez podría pasar, cualquier caballo resbala con una piedra en el hipódromo, tal vez dos como pelotazos de un lanzador contra el cuarto bate de turno tiene cierta validez y puede que el umpire no decida expulsarlo del juego de pelota, pero que soportemos esa patada en la pupila durante cuatro meses en noches alternas 15 veces por mes en el horario semanal de lunes, miércoles, viernes, domingo, martes, jueves y sábado, no solo es insoportable sino también intragable, intocable, intvporcable, inabarcable, incuestionable, inmontable, insuperable y cagalitrable, apestable, anticaballable y mierditable... ya no se trata de la sobrevivencia alimenticia o de ingestión de líquidos, se trata del encabronamiento cultural que uno coge cuando le quitan la visión de ese aparato que es la televisión...

Si la emisión fuera por radio tendríamos preparado el de pilas, si fuera un libro interesante hasta con velas nos íbamos a alumbrar pero se trata de una visión binocular grabada en la pantalla chica que tuvo su comentario inicial atractivo y enervante y cuando nos ponen el letrerito inicial viene el puaff de la puja equina y se lleva la luz en plena revolución energética, con capacidad de generación suficiente para que todos sin exclusión prendan todas las luces del país como si estuviéramos de fiesta porque a un super millonario se le hubiera ocurrido regalarnos a cada uno de nosotros mil usd para que fuéramos tirando durante un año...

Una diarrea cagajónica a medianoche cuando no nos íbamos a acostar, cuando estábamos ansiosos de ver algo inusitado y novedoso en medio de una apertura sexual televisiva en la que el comentarista dice: "Verán un filme antiguo pero osado en el que el desnudo erótico entre dos mujeres que se aman teje una red de ingenua lascivia que no se puede nunca confundir con pornografía sino que es un intento de desmistificación de unas relaciones que hoy en día son normales y que debemos respetar y más que ayer comprender ya que conmemoramos el día mundial de lucha contra la homofobia..." y ahí mismo viene la patada cruel del caballito diagonal del barrio, un aparato oxidado y terco que ya no da más, que hay que cambiar urgentemente porque está en peligro la dignidad del teleasta... Coño, acaben de arreglar eso, caballeros!!!

10 comentarios:

solo ojos dijo...

Cualquier semejanza a la vida real es pura coincidencia :)

definitivamente es coincidencia , menos mal que el caballito de mi poblado se esta portando bien desde hace ya 3 meses :D

Betty dijo...

;-)) hola! la verdad es que al llegar al final de cuento no sé si cogerle rabia o lástima al caballito, el problema es del hipódromo, je,je Vaya profusión de adjetivos para un jamelgo eléctrico, cosas que pasan pr la mente empujando el almendrón, saludos y cariño desde AH

Yo soy Medea dijo...

la culpa no la tiene el caballito sino su padre...

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

puro surrealismo, los estertores del dichoso caballito, son mas largos que el carajo y la gente al final, luego de tanto relincho de aquí y de allá, ya lo único que quieren es poder ver la tele con tranquilidad.

Al Godar dijo...

Profundamente sugerente este cuentecito...
Tiene ud una gran habilidad para decir lo que no dice amigo mio.
Saludos,
Al Godar

Aguaya Berlín dijo...

Saludos a todos!

Ustedes saben que esto de hacerle llegar los comments a mi viejo es "un proceso". Ya le he hablado de ellos y está muy agradecido pero no los ha podido leer todavía.

Muchas gracias por pasar, también de mi parte, y esperemos por las respuestas suyas, que yo también quiero leerlas ya... jajajaja

Rodrigo dijo...

Hola Aguaya
Conoci a tu padre hace algun tiempo en una visita al aeropuerto donde despedimos a un venezolana, amigo comun: De regreso me dio botella y conversamos, yo muy poco, el casi sin parar. Hoy entre por primera vez al sitio y me he leido varias cronicas o artículos, no se como llamarlos, comenzando por el ultimo (el de la rotonda) hacia atras. Los he disfrutado todos. No se si recuerde mi nombre porque solo hablamos esa vez. Saludos
Rodrigo

Aguaya Berlín dijo...

Hola, Rodrigo, bienvenido al blog!!!!

Así que conoces a mi viejo!!!!!! Me imagino lo que me cuentas del trayecto hablando sólo él, jajaja. Si lo dejan, no tiene para cuando acabar...

Saludos desde Berlín!
(Yo le haré llegar tu comentario como todos los demás, vía email. Se pondrá muy contento)

peskaito dijo...

Buenisimo!!! El caballito esta dando las ultimas patadas... ja, ja, ja!

Tremendo tu papa, Agua. Todo un personaje...

glazam dijo...

!Bárbaro el caballito! Se la comió tu padre, pero difiero de Medea, la culpa no la tiene el padre del caballito, sino la madre que lo...