jueves, 27 de marzo de 2008

Estas bicis nuestras de cada día...

Existen pruebas irrebatibles y fehacientes de que los españoles fueron los primeros en idear las bicicletas aunque, es bueno decirlo también, dice mucha gente que se equivocaron y les salió el amolador de tijeras... Las bicicletas alguien debe haberlas inventado pero Leonardo Da Vinci parece que las dibujó y los chinos (bicicletas Forever...) han cargado con el invento pues aunque no lo patentaron (como les sucedió a los italianos con las pizzas) se cuenta que fueron los de la dinastía Bing Cing Cletong los que ya tenían ese aparato para usarlo en las guerras intestinas que asolaron aquel inmenso país hace nada menos que 15,000 años. Se han encontrado cuevas en las que las pinturas rupestres tienen marcas de ruedas y rayos, cámaras y llantas, manubrios y timbres que no pueden ser otra cosa que piezas aisladas de bicicletas, triciclos, monociclos, motocicletas, motonetas, side car para miquimbriquis y otras modalidades de tan ilustre medio de transporte.

De la paternidad china sí que no hay dudas puesto que si Ud. visita hoy el Barrio Chino de Centro Habana se puede dar cuenta de que el 90% del transporte que allí se mueve lo hace en ese tipo de aparato, incluyendo los bicitaxis, un invento también asiático que ha sido trasladado genéticamente a ciudades del interior como Sagua la Grande, en Villa Clara, Remedios, Caibarién, Cienfuegos y Fomento, todos poblados villareños originalmente habitados por chinos de Cantón y de Manila que vinieron importados por los españoles en el Siglo XIX en número cercano a los 150,000 y que fueron utilizados en labores caseras como sirvientes, cocineros, ayudantes, pintores, albañiles y otros oficios para ir sustituyendo poco a poco la fuerza de trabajo esclava negra que vino en los galeones desde el continente africano.

Los chinos se casaron con negras y dieron lugar a la mulata china que tanto abunda en Cuba, muchísimo más que las bicicletas, claro. Y también se casaron con blancas españolas y criollas que dieron lugar a la criolla achinada, montaron negocios como los de lavandería, fondas (la famosa fonda china que vendía sopas de legumbres), cuartos de cuartería que dieron lugar a expresiones típicamente criollas como aquella: "Búscate un chino que te ponga un cuarto", bodegas y kioskos de todo tipo. Y fueron tan amorosos que enamoraron a cuanta hembra se les acercaba haciéndolo sigilosamente, discretamente, misteriosa y calladamente como cualquier cosa que hacen los chinos y tan ingeniosa y meticulosamente que las enamoradas nunca dijeron que fueron chinos los que las enseñaron a montar bicicletas, patinar sobre el asfalto, lanzarse sobre canales hacia el mar encrespado, volar en globos rojos te compraré que eres casi una niña, comer arroces fritos, sopas y berenjenas asadas, jugar cartas encima de tapetes verdes, trenzarse el cabello suelto a lo caballar, practicar artes marciales de todo tipo, jugar ajedrez sin hablar, escribir verticalmente, pintar biombos y adornar paredes con lámparas de papel, volar papalotes y comer maní... Y hacer aquellos dulces de calabazas chinas que nadie hoy sabe hacer ni qué son.

Y sin embargo con tantos logros a su favor los chinos no pudieron quitarse de encima la huella de esa culpabilidad genética: el pelo lacio, su imposibilidad de pronunciar la erre y la oblicuidad de sus ojos. No existen chinos con pelos enredados en la cabeza como las pasas de negros, ni hay chino que diga correctamente: "Erre con erre cigarro, erre con erre barril, rápido corren los carros cargados de caña por el ferrocarril"... Ni hay chinos con descendientes de párpados redondos sino almendrados. Por otro lado, hablar de chino es imaginar a esa persona montado en una bicicleta o almorzando con palitos...

La bicicleta, según el erudito en ciencias humorísticas H. Zumbado (ver sus datos por Mr. Internet) tiene 3 enemigos reconocidos: las lomas, los perros y los aguaceros. No queremos abundar mucho en tales análisis puesto que dicho autor nos puede acusar, y con razón, de estar robándole ideas, imágenes, viajes de ida y vuelta y otros menesteres propios de bicicleteros, bicitaxeadores, corredores de fintas, vueltas a Cuba, al Táchira y campeonatos de velocidad de todo tipo y eso no sería honesto de nuestra parte. Lo que sí quisiéramos agregar es que en el ámbito del sistema bicicletario parece que existe una ley gravitacional que persigue a este tipo de locomoción pedalística: el aseo del artefacto está en proporción directa a la cuota de propiedad que el mismo posee. En otras palabras: en la medida en que la bicicleta de que se trate sea del dueño, más maltratada y fea está. Eso es un hecho, como dicen en los juicios americanos.

Nadie ha podido encontrar una explicación homogénea de tal aseveración pero las bicis más limpias y bonitas están en las vidrieras y mostradores de las tiendas donde se venden (en su mayoría hoy en las tiendas recuperadoras de divisas), las que son nuestras por el hecho de habérsenos entregado para ir y virar al trabajo en los tiempos del llamado período especial están sucias, famélicas, despintadas, escachadas, faltas de aseo en general, sin piezas, paradas, recostadas a paredes, oxidadas, olvidadas, ponchadas, desgusanadas, sin gomas apropiadas, sin timbres de mano, sin cadenas de resguardo, sin candados ni espejitos, listas para la cremación, destruidas, aplastadas, chocadas, heridas, despreciadas, despeluzadas, descocotadas y ya no son las bicicletas relucientes originales diversiformes y nutrimentales sino unos cacharros que no le hubieran servido ni a Atila para dar una vuelta por alguna lomita a conquistar señoritas dándole un descanso a su famoso caballo que cuando trotaba por ahí no crecía más la hierba...

Así que ahora que van a vender según se corre los carros por la libre, que van a cambiar todos los almendrones vetustos y despintados que sirven para botear por las calles de la ciudad por autos chinos modernos y confortables, que han cambiado los aires acondicionados, bombillos incandescentes por ahorradores marca Liya, ahora que están cambiando los refrigeradores, televisores, ventiladores y todo tipo de equipo electrodoméstico por equipos chinos, cacerolas, ollas arroceras, ollas carnerosas, ropa reciclada incluso, computadoras, freidoras y que se dice que van a traer y vender "microgüeis" chinos acabaditos de sacar de las fábricas, que ya están dando calentadores de agua y hornillas eléctricas, fogones eléctricos chinos, chinísimos, la gente se ha puesto a especular que van a cambiar nuestras maltratadas y robadas bicicletas por moticos ahorradoras silenciosas volantes sin claxon con freno de mano para transportarnos de ida y vuelta y viceversa al trabajo, que nos sirvan además para ir a la playa a disfrutar las vacaciones, moticos biopreparadas, movidas no por las piernas juantorénicas de los dueños sino por baterías recargables igual que las lámparas de noche y que tengan además la propiedad de cuidar con ello el medio ambiente y el ambiente entero para que no se siga ampliando el hueco de la capa de ozono, contribuyan a la descontaminación ambiental y puedan asumir con hidalguía y responsabilidad ciudadana el porciento de clientes y usuarios que hoy se montan en los ómnibus de última generación Yutong interprovinciales, intermunicipales, municipales y de barrio que gastan mucho más, son más costosos y no dan abasto a tan elevadas necesidades que tiene la población de esta parte occidental del país que ya va casi llegando a los 5 millones de habitantes...

¿Y qué van a hacer con las bicis que nos quedan en casa? Bueno, pues comprimirlas y mandarlas para chatarra con cámaras incluidas, aplastar sus hierros y quemar sus gomas para convertirlas en lo que fueron inicialmente: acero acabado de colar en hornos gigantescos. Un acero que pudiera utilizarse en el montaje de las petrocasas que se están edificando, unas casas que tienen el techo exterior preparado para la recepción de los rayos solares, que están cubiertas interiormente con un preservo para que las habitaciones no se calienten y que llevan un clóset especial para guardar las futuras moticos de todo tamaño y diseño, unas moticos chinas de pelo lacio, ojos oblícuos y pronunciación por el tubo de escape sin erre, que tengan la virtud que tienen todos los millones de chinos que existen en el mundo: son todos igualitos. Y que venga el Dragón a jugar Mayón... Pero cuidado, que el chino que todos llevamos detrás no se quede en casa porque si se queda, ay mi madre, ¡silenciosa y hábilmente tendremos chinos de familia!

4 comentarios:

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

candela pal sindicato...
y con tremendo arrebato ja ja ja
me gustó mucho ésta descarga, tremendo texto' manual de reconciliación con la economía tercermundista del platanal de bartolo(segun Tony)

saludetes
albert

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

un saludo para este blog, que promete entreternos y del cual tengo las mejores referencias.
Lo seguiremos a menudo.

saludos para aguaya y su papa.

maylin.

Kike dijo...

Increíble...me gustó mucho lo del 'Bing Cing Cletong' y 'las piernas juantorénicas'. Me hizo recordar los pisos que tenía que subir con el monstruo chino en el hombro todos los días del Período Especial, cuando no había otra cosa para ir desde Regla hasta Playa..¡candela!. Lo felicito y lo agrego a Mis Favoritos..

Aguaya Berlín dijo...

Gracias por pasar!!!

Yo le mando todos los comentarios a mi papá el lunes por email...