miércoles, 19 de diciembre de 2007

La maravilla de un caracol...

(Esto lo escribió mi papá el 14 de mayo del 2007)

Hoy bien temprano nos fuimos de paseo a un lugar al que nosotros los niños siempre soñamos con ir: al zoológico. Berlineses y cubanos, chinos y canadienses, zulúes y franceses, australianos y groenlandeses, niños de todo el mundo siempre han querido ver los animales que no tienen en el país donde nacieron y por lo general se hacen la misma pregunta: ¿no sería mejor estar nosotros detrás de aquellas rejas para que ellos nos pudieran ir a visitar?

Pero cuando se va caminando del brazo de dos princesas hermosas como las que me acompañaron, difícilmente uno se pone a cuestionarse tales preguntas. Como pequeño “student” que soy me basta que me tomen de la mano, me lleven sin saberlo a la sorpresa de identificar cada una de las especies y me quede tranquilo para ver cómo fue que las trajeron hasta este lugar encantador, qué conversación están llevando a cabo en su lenguaje propio y cuál de ellos fue el que nos impresionó más. Para llegar a tales conclusiones los niños siempre corremos detrás de la filosofía...

Hay quienes piensan que la filosofía es “una imagen hipostasiada de la realidad”, otros sin embargo la conciben como “el más incierto de los caminos inciertos”, algunos como “una tierra de nadie entre la ciencia y las creencias”, los más estudiosos como “el escalón supremo después del arte y de la propia religión”, o como “una simple concepción del mundo, una guía para la acción” y muchas otras definiciones que a veces coinciden pero a veces no...

Pero los niños como yo pensamos que la filosofía es más bien como un baño de elefantes juguetones, el vuelo de una lechuza al despertar el día, un sol desnudo sin países ni idiomas, una montaña que camina por un desierto caliente, el graznido de un alcatraz, un manojo de globos de colores que están aprisionados por un vendedor ambulante, una oveja gigante de cuernos inmensos, una lluvia de florecitas blancas y maduras que se caen cuando bate el viento, unos ojos que te miran como si quisieran besarte, una mano cariñosa que no te deja caer, un café capuchino caliente, amargo, fuerte y escaso, un mono macaco haciendo ejercicios, un faisán de colores, un pavo real que le cae detrás a la novia para hacer el amor, un número de cábalas, un impala africano juguetón, una llama parlante, un jabalí enanito, un ganso nadador, un pato de Florida, un flamenco cubano, una paloma blanca, un oso acabado de nacer, un pelícano ambulante, un perro que habla, un gato montés, un bisonte americano que trajeron de Alaska, un rinoceronte sin cuernos, un camello que toca una guitarra, un gorrión hambriento, una llama del Perú, el parloteo de unos cisnes, un pez volador, una jirafa mansa y verde que me mira desde un ticket de entrada, un cebú blanco de la India que escucha cantar a su pareja...

Filosofía eres tú que me acompañas a navegar por el ancho mar, que me explicas por qué va la gente a misa en los días de semana santa, que me enseña qué es un muro prohibido antes y ahora mostrado para turistas, que me hace mirar tres hombres de cristal en un río turbulento, que me dibuja en un papel la maravilla de un caracol inmenso abierto y habitado, que me haces sentar para reponerme del cansancio... filosofía son tus manos que me dibujan el inicio y el fin de un camino, que me hablan de la primavera, que me abrigan los sentimientos, que me sugieren comprar una brújula...una filosofía práctica como música de arpas, sin sermones de iglesia, que escoge el tema y hace lecturas opcionales, una filosofía que cultiva la conversación, que se inspira en la propia comunicación para tejer historias, hacer proyectos de amores...

Que no se nos escape esta edad que tenemos... que no nos olvidemos de lo bueno y divino que es ser niño, lo mismo que un manojo de flores, una hoja de un árbol de gingko, un crucigrama, una orquídea, un triángulo de amores, una madre, una hija, un amigo, una tarde, un abrazo y un beso, que no pase por gusto este día, que recordemos por cuál entrada penetramos en el Tierpark, qué abuelo estaba marcando con sus ojos sorprendidos la diferencia entre la tarde y la mañana, de qué color era la tierra aprisionada debajo de los árboles, cómo olía a jazmines tu pelo, qué nos trataba de decir la brisa al pasar, cómo volaban las mariposas delante de los pájaros, qué conversaban los perros que iban de paseo... para que entonces podamos recitar aquello que dice así: “La vida es una novela que por la noche perdura y dura más encendida una vela que lo que la misma vida dura”.

2 comentarios:

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

un post muy lindo agua.

Oye,
Te acuerdas de aquel chiste de punto y coma..., fue por el periodo especial cuando no había que comer y ellos pedían ‘supuestqamente’ a las autoridades protección a los animales de la gente y no a la gente de los animales. Yo me des... de la risa. ;)
Oye, agua envíanos una foto del zoo para el tira-tira global! Sería volao vieja.
Abrazo pa’ ti y para el rocker.

tony.

Aguaya Berlin dijo...

:) sí, me acuerdo de lo de punto y coma...

Una foto del Zoo no, tengo varias!!! Te las mando "aparte" pa' que preparen algo ustedes? o las tiro el viernes yo misma?

Un abrazo también,
AB