lunes, 17 de diciembre de 2007

Las cubanas

(Esto lo escribió mi papá el 29 de mayo)

Nuestro querido amigo Andrés nos envió ese mensaje que según dicen recita Luis Carbonell titulado "Los cubanos", pero leyéndolo de nuevo pudiera interpretarse como que está dirigido a reflejar sólo aquellos rasgos de los que nacimos en esa tierra hermosa pertenecientes al género masculino. No dice, digo yo, nada de las cubanas y es por eso que me atrevo a escribir algo sobre estas hechuras de Dios ya que si las obviamos pudiera alguien reclamar que el autor es un olvidadizo consciente.

Un rasgo que en los últimos tiempos se ha venido abriendo paso entre nosotros los varones masculinos es nuestro deseo de hacerlo todo a la perfección que nos ha conducido a veces por el camino inverso. Como dicen que dijo un dominicano célebre, paladín de nuestras Guerras de Independencia: "Los cubanos o no llegamos o nos pasamos". Parece que el artículo adolece de este último mal... y el que esto escribe pudiera padecer el de quererlo hacer todo siempre bien. Hechas estas aclaraciones adelanto algunas líneas sobre ellas, con el deseo de perfeccionar en un futuro este artículo en cuestión...

La cubana es del carajo, no le demos más vueltas... Hoy sin vestidos ni adornos lleva el perfume encima de lo que huele su piel, expuesta al sol radiante de nuestro trópico que sabe a azúcares mezcladas, a salitre de costas, a caminatas y a labor.

"La cubana es la reina del Edén...es graciosa y baila bien..." y como tal gladiadora o amazona lucha su vida desde el día en que toma conciencia que es algo más que una cosa. Sabe que vale en su reinado, en su forma de ser y de andar, en la manera de moverse sola o en grupo, en las alturas o debajo del mar, se frota la epidermis con hierbas o perfumes, lava su cabellera con jabones o mieles y sale a pescar pecados, derrotar enemigos, arrodillar infieles y conquistar amores.

La cubana es más inteligente por supuesto que el cubano, porque se queda en casa para que el otro vuelva cargado de regalos.

Es la que tiene el timón de la administración familiar, la que pare a los hijos, la que manda y ordena. En la casa el hombre es el que dice la última palabra: "Lo que tu digas, mi amor". Ella es la que obliga a que veamos la novela en vez de la pelota. Y cuando vamos al estadio la que nos exige explicarle la jugada.

Es la que concentra todo el interés en su cumpleaños, el Año Nuevo, el día internacional, la que milita en una organización (no existen organizaciones de hombres, pero sí de mujeres), a la que se le dedican más las flores el día del amor, el de las madres. La mujer es la santa, la divina, la pura, la que hay que respetar...

Actualmente la mayor proporción de fuerza técnica y profesional está en manos de mujeres, son minoría sin embargo en cargos públicos, en dirigencia política, hay más amas de casa (¿no es la familia la célula fundamental de la sociedad?), las paridoras, las cuidadoras de niños y de niñas, las maestras... El Alma Máter... Hay un Alma Páter?

La cubana es astuta, inteligente, audaz, más libre de pecados, cumple más con las reglas del buen hablar, es más disciplinada en el trabajo, más útil, más artista, más bella. Cuando nos pasa por la acera nos deja el perfume de su cuerpo volando por los aires. Aprecia más la música, se ríe más, disfruta mucho, llora a mares sus penas y cuando escribe, qué gracia Dios mío, qué virtudes, qué bendición...

"De mujer, pues puede ser que mueras de su mordida, pero no empañes tu vida hablando mal de mujer" escribió aquel para quien la propia vida no tendría sentido sin que la obra no llevara el toque de la presencia de la mujer...

Se ha ganado el lugar por derecho propio en todos los oficios, ya no la pueden excluir de cualquier lugar. De objeto de placer se ha convertido en placer... es un placer mirarla, ver cómo se adelanta al hombre y lo supera, porque sin ella saldríamos a las calles despeinados, como choferes de taxi sin un plan previo... La mujer nos indica, nos traza, nos eleva. Y la cubana es franca, abierta, sincera, dúctil y maleable como el oro... Cubanas en primer plano. Con esos pantalones apretados, salen a cazarnos, a piropearnos, a engatusarnos, a rendirnos de baba, a desordenarnos, desorbitarnos, a derrotarnos en el único combate en que no podemos blandir siempre nuestra espada.

La cubana es más ardiente que cualquiera otra, es más caliente, más fiera, más salvaje, más erótica, más sensual, más atractiva sobre todo cuando se perfuma detrás de las orejas, cuando nos deja ver lo que hay debajo del ombligo. Ella lo sabe hacer sin aprenderlo nunca. Nace con ese don. Nos estruja la mente y nos hace palpitar el corazón hasta estallar, porque la cubana es más que una Diosa, es el alma de todo el universo, negra, mulata, blanca, mestiza, coloreada o sin afeites, sandunguera, bailadora, enérgica, gozadora, violinista... pelotera.

La cubana debía dirigirlo todo en el país, imponernos la dieta, mandarnos en el ejército, condenarnos, defendernos, obligarnos a que nos quitemos ese complejo que llevamos encima: creernos que como machos somos superiores. Superiores son ellas. Debíamos levantarnos una mañana con toda la sociedad al revés y que ellas en medio de la calle nos azotaran y nos dijeran: los condenamos a hacernos el amor todos los días, por los siglos de los siglos...

!Y que venga la sentencia!... Mujer te amo, yo no soy nadie, uno más de la fila, pero sin tí prefiero el diluvio, un terremoto gigantesco, que se aparezca un macho cabrío y nos desaparezca eternamente. Sin ti la vida es nada... una nada vacía, un cero absoluto, una probeta sin espíritus dentro, un hueco ladrándole a un cangrejo, un laberinto, una tonelada de lodo, una eterna comelata de vegetales podridos, un no sé qué...

1 comentario:

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

Muy bueno compadre y compadra. Me sumo a su alegación antes aquí expuesta, a la que agrego mi admiración por mi madre, mi hermana, mi esposa y todas mis amigas. Sin ellas para mí el mundo seria un callejón horrible.
La cubana es del carajo. Bien dicho.

tony.