martes, 1 de abril de 2008

Celulares móviles

A nosotros nos pasa siempre lo mismo: nos enteramos de las cosas cuando ya son viejas. En Europa y en el resto del mundo cualquiera anda de aquípallá con un aparatico telefónico en el bolsillo, hasta los niños, se suben al metro con el telefonito y se ponen a hablar o a ver cortos musicales e incluso películas... Yo me quedé boquiabierto cuando en un restaurante desde una mesa a otra se estaban comunicando dos personas y no eran alemanes, simplemente cubanos que se llamaban por esa vía. Y en el stadium no hay cosa más parecida a encender un cigarro que tirar una foto con una camarita de flash... Ahora en la era del celular, uno saca la pistolita y enseguida decenas de personas hacen lo mismo. O están hablando entre ellos o lo hacen por un movimiento reflejo de sus cerebros telefónicos: si el otro lo hace ¿por qué yo no?

Nadie ha podido argumentar científicamente el origen del nombre del medio pero lo que sí es visible es un gesto mímico que se hace con el índice y el pulgar como si uno estuviera hablando para decirle al otro: llámame que yo te llamo o viceversa. O como decía un viejo amigo mío: "Ya mamé". Lo de celular es muy cariñoso y no tiene gran impacto modístico porque los seres están compuestos de células, incluso las organizaciones sociales (una célula de base), las neuronas son células nerviosas, nosotros (esos animales que votan en las elecciones como decía Aristóteles "el hombre es un animal político"), somos vertebrados-mamíferos cuyo organismo está compuesto por células. Hasta las prisiones son "habitaciones celulares" nadie sabe por qué...

Esas celdas o cavidades que se han convertido en el elemento fundamental de los vegetales y los animales, esos seres pequeñísimos protoplasmáticos, membranosos y nucléicos nos han dado la denominación de celulados, celulosos y por ende el celular es lo que está formado por células como el tejido celular (valga la redundancia) y como se sabe la celulitis es la irritación de ese tejido subcutáneo que se convierte en un simulador de la obesidad y la celulosa, el celuloide y todo lo que comience 6 ter05ne con cel (cubacel, transcel, celimar, celoso, cella y otras por el estilo) nos dan la idea de que forman una familia de celulitas no solo interesante sino importante. Tener un celular entre nosotros no solo es un síntoma de poder sino también de nivel lo que da lugar a expresiones como esta: "El tipo tiene un nivel del carajo, porque hasta tiene celular y todo"...

Los pedigüeños de limosnas en cualquier iglesia de Italia tienen celular para llamar y recibir. Imagínense que uno le va a dar una moneda a un lastimoso y éste le diga en un perfecto italiano: "Compadre espérese un momentico que me está entrando una llamada... enseguida lo atiendo". Aquí los boteros botean con celular y hay artistas con celular, policías celulosos, segurosos con celular, ambientosos con celular pero hasta ahora eran el privilegio de algunos. A partir de mañana ya no, el día 14 de Abril le van a meter mano (a los que tengan dinero por supuesto) a los contratos de celulares. Unos contratos sin extranjeros, contratos soberanos, para probar que los cubanos no somos ciudadanos de segunda categoría, que somos tan importantes como cualquier extranjero, incluso hasta mejores porque olemos mejor, reimos mejor, hacemos mejor el amor, no tenemos temor, ni calor, ni motor, ni rotor, solo tenemos amor que es lo mejor sin rencor.

Pero aquí, entre nosotros, los celulares son de varios tipos: celulares de funcionarios (celufuncis), celulares de cuadros (cuadricelis), celulares de extranjeros y técnicos extranjeros que trabajan en firmas (celuex), celulares de inventosos (personas que se han buscado un socio en alguna oficina y le presta el celular o le saca la línea y lo asienta en el documento como si fuera extranjero, los llamados celutosos), celulares de jineteras (son muchachitas acompañantes que tienen carro sin méritos ni otorgado por nadie), niñas gogó bellashermosasrelampagueantes que muestran sus dos celulares que poseen encima de sus ombligos, cándidas muchachitas que se han dedicado al sano y santo oficio de meretrices, prostitutas, putas o geishas del patio, cortesanas mimosas dulzonas y acarameladas para extranjeros obesos, forrados en pesos, gordos pesados de comer quesos y que usan ya sus celulares (y el celular mayor que tienen debajo de sus ombligos) con la naturalidad de las películas de sexo, violencia, lenguaje de adultos sabatinas y cuando uno menos lo espera sacan la pistolita en medio de cualquier multitud (somos multitud claro que sí!!!) y le dicen a alguien: "Jaló miquimbriqui, yo quiero mi guaniquiqui, papirriqui!!!", son los celusexis o los bollicelis o también llamados jinesexcelis...

Todo el mundo sabe que para sacar un celular con el extranjero al lado hay que llevar el aparatico y 111 cuc, porque si no, no hay negocio. Es una cifra enigmática: comienza con 1, sigue con uno y termina con 1. Una cifra que en el exterior es pura mierda pero aquí es un dinero. Y el aparato cuesta (si no te lo han regalado, claro) y más si es de última generación (celulares volátiles, que tienen internet, correo electrónico, rastreador de llamadas, películas insertadas, musiquitas auxiliares y hasta una memoria tal que le permite la ubicación de cualquier calle en el mundo, de cualquier teléfono instalado en guía telefónica oficial en cualquier parte de la tierra, del mar, del aire y del espacio interestelar, a todo color, del tamaño de una mínima caja de fósforos "Chispa" (el desarrollo de un país se mide por la calidad de los fósforos), celulares olorosos a perfume y ya... Uno se mete con ese celular que nada pesa, que flota, un celular que parece una artista de la tele o del "muvie" y uno se instala en la categoría nivelosa que le permite sacar la pistolita, poner a Brad Pitt en pantalla y decir: "Patuculito riqui, te estoy llamando con cobertura desde el Cristo de La Habana... qué onda, asere!!!". Un celular para seguir comiendo mierda con otro, para decirle cosas importantes como en qué quedó la novela brasileña de anoche, quién ganó en la pelota o si llegaron los huevos a la carnicería o los trajeron que es lo mismo pero no es igual...

Un celular inestable, variable, que puede moverse, móvil como él solo, un móvil movilizado, que está en movimiento, que se mueve ("Y sin embargo se mueve" como decía Galileo, el pobre al que hicieron abjurar (Eppur si muove!!), El Gali, que era matemático, físico y astrónomo, que se puso a observar la caída de los cuerpos, aquello del principio de la inercia, el mismo que inventó la balanza hidrostática, el termómetro y construyó el primer telescopio astronómico en Venecia (la misma Venecia que se ponía triste si me faltabas tú...).

Un Galileo Galilei sin celular y ahora que ya tenemos la posibilidad de adquirir el móvil, el celular, el telefonito enano auditivo móvil, el Handy, ese celularcito 111 que va a acabar con nosotros, ya no tendremos que esperar a que alguien que esté hablando nos dé el último en la cola y la llamadita sino que podremos, ya siendo medianoche, viendo la tele en suspenso un sábado cualquiera, un suspenso de sexo, violencia y lenguaje de adultos que usan celulares, sacar sin que nadie nos mire el gran conejo blanco del bolsillo y decir bajito para que nadie nos oiga: "Coño, al fin te tengo cabrón, te jodiste, tú el invento yo el poder, tú que no puedes hablar ni pensar, ni reir, ni cagar y yo aquí apretando el teclado como si fuera un huevo de dinosaurio macho, medio siglo esperando y ya, gané carajo, gané!!!". Y con la misma hacer como Pepito mi tío que cuando pescó la trucha más grande del río, le dió un beso y le dijo antes de soltarla: "Sigue nadando que ya no te necesito".

Habría que tener en cuenta cuánta gente va a hacer el contrato y cuánto el nivel de estrés, para dentro de un año llevar los numeritos y comparar. Me la juego a que habrá mucha gente que va a decir: "Qué clase de comemierda soy, coño, ahora no me dejan tranquilo y me molestan hasta durmiendo". Y yo como no tengo un quilo voy a seguir con la mano en el oído porque esa es la que no paga mensualidades y hasta puede hablar con Dios, sí señor...

5 comentarios:

GeNeRaCiOn AsErE dijo...

Papá de Aguaya: Debo confesarle que yo estoy loco por tirar mi celular al río.

saludos
albert

Aguaya Berlín dijo...

:)
Yo digo lo mismo, y eso que no lo uso mucho........
:)
Saluditos, Albert!

Jinetero… ¿y qué? dijo...

Pues qué casualidad que yo he publicado hoy algo acerca de los celulares. ¡¡¡¡ LOS ODIO!!!!

Eufrates del Valle dijo...

Esto es una de las cosas mas comicas que he leido. Cuanta verdad dicha, en un tono tan simpatico! Felicidades Almendron!

Yvette dijo...

jajajaja, oyeme escribe cantidad, pero me gusta mucho leerlo, es comico, y dice muchas verdades.
Un abrazo, y desde ya sigo viniendo por aqui, ok?