viernes, 1 de febrero de 2008

Se vende todo menos...

Por supuesto que los vendemos, este par de cachorros "Chauchau" los vendemos, con sus collares y su comida para perros redonditas como cagarrutas de chivos salvajes, vendemos también su chapilla de indentificación (uno se llama Ron y la otra Tor), RonTor una pareja de chaus para Ud. que tiene ganas de tener ese perro lanudo, peludo, felpudo, sonriente pero mordisqueante, un perro de digestiones lentas pero aplastantes, de plasta cagada, perfume de perros, uñas para cortar, icterohemoglobinuriavacilar, acamicina con él, hay que desollinarle las orejas, revisarle su culito cada cierto tiempo y ponerle ahí mismo un termómetro para medir temperatura, un chau para acariciar, sacar a pasear y a orinar, mi chau come picadillo de reses, toma agua mineral y su caquita se recoge con guantes de todo por uno...

Vendemos la computer para correos chic, los cuadros de exposición que están en las paredes, la bombilla para alumbrar, las cerámicas de la alacena, el diccionario, los espejuelos, el jarrón, las flores de plástico y las que no lo son, los libros, las libretas, las agendas, los folletos de alcohólicos anónimos con su oración de la serenidad: Concédeme oh poder superior serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia. También los versos: pasarás por mi vida sin saber que pasaste, pasarás en silencio por mi amor y al pasar, fingiré una sonrisa con el dulce contraste del dolor de quererte y jamás lo sabrás... este ventilador, la crema para la piel, los disquettes y la flash todo en uno, el aceite, aquel osito, un aparato de radio, un collar, una bandera, los candelabros y aquel tapíz, una máquina de coser singer, el carro-coche lada, el closet con todas las cosas viejas dentro, las chancletas y el short, las camisetas y los jeans, vendo la pintura de uñas, el talco para los hongos, el perfume para después de rasurarme, el desodorante, vendo el baño, la casa, vendo la azotea para construir, vendo mis pelos para pelucas, mi dentadura postiza, vendo maní, pan, mantequilla, jugo de guayabas de la mata, cigarros y fósforos (el desarrollo de un país se mide por la calidad de los fósforos), la cocina de gas, el refrigerador, vendo las flores del jardín, el aire acondicionado, las ventanas indiscretas, los cuentos de hadas, vendo la venta, la hipoteca, la cuenta bancaria, vendo la cajita de la alcancía de Tomás Moro, vendo un cowboy, un caballo pony, vendo un elefante, una jirafa, vendo a Pinocho, una flauta para música, un collar de perlas genuino, una onza de oro Troy, vendo un usd de 1871, una escalera, un edificio, vendo un sinsonte con su jaula, vendo alpiste y una maquinita para pelar naranjas...

Vendo una mujer y una novia, un viejo y un bisabuelo, una carta de amor vendo un cohete, un asteroide, vendo una inyección contra la gripe, un amor perdido, una alfombra para volar, un tren eléctrico, una cajita de música, vendo una pastilla de aspirina, un tambor, un revólver para jugar, vendo una fusta para domar leones, vendo un león, una serpiente, un huevo de águila, una catarata, una cartera usada, un baúl, el capitolio, el malecón, la luna y las estrellas, yo lo vendo todo menos mi alma... Este alma naque que llevo encima me ha costado un buen trabajo vamos a ver, pensarlo primeramente, sembrarlo sin fertilizantes nitrogenados, ponerle tierra o aporcarlo, cortarlo, verlo crecer y cosecharlo. Mi almita de navegante no la puedo vender porque si la vendo me quedo errante, itinerante, extravagante, tunante, ambivalente, unívoco, equívoco, equinoccio, me quedo solidiscupio, me quedo más tiempo en menos espacio, sin mi almita me quedo sin terneros, sin hierba que pisar, sin pisapapeles, sin sexo de mujer, sin huellas dactilares, sin licencia de conducción, sin mi almita me quedo pelao, esquilmao, espurruñao, lisiao, feo, arrugao, aplastao y ñato...

Un escritor ñato y sin dientes es lo más triste del mundo, son escritores ñatosos los que han perdido su alma o la han vendido al mejor postor, son como Fausto, el cine Fausto de Prado y Trocadero: reparado pero húmedo, pintado pero descascarado, oscuro con luces, pespunteado, equivocado, convocado, aplaudido pero solitario, empolvado, sin asientos ni velas en los pasillos como era antes, un cine de barrio al que nadie va por la tarde porque las funciones siempre son por la noche pero un cine para teatro con o sin pantalla y con o sin música, ese cine atractivo que nos asombra, los escritores que venden su alma al diablo son nonatos, eunucos, elipsográficos, escalópicos, exabrúpticos, hirudínicos, ácidos, prúsicos, cólicos... Y no quiero seguir arrastrando mi almita para poder salvar gatos, recuerdos eróticos, cartas para enamorar a una señorita, miradas para enfermeras solitarias, tesis de grado para aspirantes a licenciados, conversaciones para coristas, cursos para aprender a manejar ascensores, lecciones para cruzar calles no semaforizadas, conciertos para pianos desafinados y orquestas incompletas, clases magistrales para animales de laboratorio, mi alma naque no se vende porque no tiene precio ni valor, es un alma común que llevo en la cabeza debajo de mi cuero cabelludo... un alma para dar amor a los sordos, a los inválidos, a los preteridos y a las bellas mujeres topmodelsfamosas, venga Ud. a mi casa y verá una colección de vestidos del Siglo XV originales... olerá hojas de guayabas verdes y se quedará pasmado ante la rana más pequeña del mundo, la tenemos aquí escondida debajo de las piedras del patio, donde crecen las orquídeas y duermen los camaleones.

En mi bóveda craneana está mi alma, está durmiendo en mi septum lucidum encima de mi maxilar superior, se esconde en el orificio de la trompa de Eustaquio o en la arteria carótida o hace malabares en el pabellón de la oreja, el asunto es que mi alma está presente dentro de mi cabeza en ese sórdido, acuoso, moldeado y baboso cerebro que llevo dentro, un seso agrietado de circunvoluciones, una masa de surcos donde crece mi inteligencia y mi idiotez que me compensan la única decisión válida en momentos de peligro de mi conducta: sí o no... Y si yo vendo eso alguien se quedaría con ella y yo me quedaría jure et facto como si io non so lettere que es algo así como que de hecho me quedaría analfabruto, total y completamente analfaseboruco y no se puede... no se puede vender algo que a uno no le pertenece que es como regalar lo que uno no tiene... porque desde el momento mismo en que esa almita ya dejó de ser mía para ser de otros por el efecto de la acumulación del cariño y otras bondades creadas por ella misma ya se nos escapa como agua de río que no podemos atrapar con las manos y se va volando al infinito buscando qué comprar pero nada que vender y así vendemos todo menos las almas que están aleteando como si fueran flamencos gordos impedidos de volar o elefantes diminutos de largas piernas y fuselaje de plomo incapaces de alzar el vuelo, peces multicolores pintados con lechada de marmolina criolla gratuita que ni pueden nadar vendidos... y ese tonelaje de ideas volátiles que no se pueden atrapar no se pueden vender porque ni tienen peso, ni forma, ni orificios y el ori es clave para vender alguna cosa, digamos un tamal sin ori no es nada, es como calamar vacuo, aliento al vacío, un beso sin boca, una jicotea con alas y esas piezas museables no se pueden vender por cuanto y por tanto en uso de las facultades que me están conferidas acorde con el resultado de las recientes celebradas elecciones mi alma es íntegra, señorita, púber invendible...

I oi qe kumplo loz 65 haños i um mez digo hezto i maz: Aures habent et non audient... Fin, The End, Koniec... Chirrín Chirrán. Mi alma, no. Qué vá! Yo no vendo mi alma ni a jodías... tásloco, mi alma es la única arma que yo tengo y si la vendo me quedo como goma de bicicleta romana sin sal.