domingo, 25 de noviembre de 2007

Poderes

(Esto es del 13 de octubre del 2006)

Poder comenzar por los poderes... Por supuesto los tres famosos: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. El poder ejecutivo para poder hacer lo que uno quiere, cuando lo quiere, sin tener que consultar, ni arrastrar la equivocación por los siglos de los siglos, cambiar por ejemplo los muebles del comedor para la sala y los de la sala para el comedor... El legislativo para aprobar una ley que diga en su primer articulado: Ud. puede hacer lo que quiera y cuando quiera sin consultar, ni arrastrar la equivocación por los siglos de los siglos... El Judicial, un poder especial para encerrar las lagartijas en cajitas, condenarlas a un viaje de 11 horas y venderlas en las tiendas para animales como si fueran lagartos de desierto, cocodrilos pequeños, dinosaurios enanos.

Poder embarrar los muros de las calles con palabras escritas a tiza, grafías de spray, llamamientos, adulaciones, piropos, frases hechas, intimidades: Pony Express, Kon Tiki, Moñihueso, Yumisleidis Ama a Francisliki, Prohibido Prohibir, Aquí Nacieron los Yulis, Coge tu maní aquí!, Camiarioca y Escambray: Hay pero no te toca, te toca pero no hay. Si tienes el bate corto, acércate más al home. Házlo feliz, házlo contento pero cabrón cágate dentro!. En este lugar sagrado donde acude tanta gente, hace fuerza el más cobarde y hasta tiembla el más valiente. Carnicería y huevería "Los Huevos de Heredia"... "Serramo oi i habrimo mañana"...

Poder dar riendas sueltas a la imaginación: que me sirvan helados yagrumosos o unidos de la Word y me digan "buenos días señor, estos helados hoy van por la casa". Que no me cobren el peaje en las tiendas shop: "Mire señor este Nescafé viene con descuento, tome Ud.". Que no me digan lo que tengo que hacer: "Queridísimo señor este aguacate no tiene semilla por lo que puede sembrarlo otra vez". Que no me ordenen: bájese, súbase, váyase, aléjese, despiértese, duérmase, cómalo, tómelo, apúrese... un servicio sin órdenes, prohibido ordenar, mejor así: si Ud. tuviera la amabilidad de bajarse puede bajarse pero si decide subirse puede subirse o quedarse en el medio, en el aire, flotando, indefinido, magistral, estelar, antigravitacional, así mismo, en el limbo terráqueo en la estela nupcial, en la comedurademierda angelical, haciendo lo que a Ud. le dé la gana, virginal, platanal, helicoidal, inusual, ideal, fantasmal, butamolsal, fenobarbital, garrafal, orbital... no me vendan más sal, Cayo Sal, vaginal...

Poder elucubrar estrategias ambientales diversiformes, nutricionales, aplicadas a sistemas convertidores interconectados a la surribarria y el V2 que va a Paseo. Es decir, inventar, estructuralizar, enigmaltizar, prognosticualificar, respuestificar, eritrogramatirubricar, helicoptirurizar, pizziaterricolizar, aromoterapitirizar, tarabintintangulizar... En fin, poder cambiar el sentido de los verbos, verburiproposicositar, total, muchos lo han hecho con las cosas, con los sistemas, con los pronósticos, han inventado los idiomas, las Reales Academias de la Lengua sin llamarnos a contar, a discutir, a analizar, a proponer, a enriquecer, a aportar. Deberíamos levantarnos un día con el poder de hablar según pudiéramos pensar, libres de impuestos, de trabas, convencionalismos. Decirle a una mujer: "El circunsloquio aerogramatical supramincrato es el perfumentrol quitérico que le rasca tu espáldrica". Y que ella sonría y responda: "Te atreves tú, panadero de a 3 quilos, quítate tú paponerme yo, si me pides el pescao te lo doy".

El séptimo poder, para poder volar en los brazos del arte, un artista plástico como los artículos de 1 por 1 en las tiendas shop. Músico, poeta y loco, grabador, curador, escritor, artista escénico, narrador, locutor, conductor, facilitador, un artista del disco duro, del disco de queso, del discóvery, de la foto, un cantante, un payaso, un bufón, un artista cómico, un showman, un tocador de tumbadoras, un pianista, un violinista, un director de orquesta, un arquitecto, un literato, un cuentista, un guitarrista, un nadie, un bailador de fandangos, un equilibrista de circo, un mago, un artesano, un artenfermo, un intelectual, una arteria, un artefacto, una artemisa, un artero, un artesón, un espectador crítico, poder tocar un arpa, hacer burbujas de jabón con un cucurucho de calabaza, poder decir en el museo: "Yo soy el arte" sin que nos moleste una trompetilla. Ah, qué placer!

Poder masticar un turrón de alicante, rascarme el codo con la misma mano, caminar sobre las aguas como Cristo, hacer de calavera en noche de luna llena y convertirme en lobo de juguete, andar La Habana sin guía y sin que me vendan tabacos, ron y señoritas acompañantes, soplar padentro una nota de ventrílocuo, planchar la pasa de una negra, nadar como un quelonio, el poder de los músculos, power point, tensión dinámica de Charles Atlas, el poder de los medios masivos de comunicación, el sexto poder el poder del sexo, el saxofón invertido, el xilófono de azúcar, qué poderes ni qué ocho cuartos, la habladuría constante, el chismorreteo televisivo, poder ver en la bola de cristal tu sonrisa, el futuro, los nubarrones de Cumbres Borrascosas, la plataforma insular, el anillo del Señor, la última partida de Capablanca, a todos los artistas del celuloide en Hollywood.

Poder comer con Enrique VIII y todas sus mujeres, encontrar la cabeza cortada de Luis XV, el tesoro del último Zar, la piedra filosofal, la pirámide perdida, la tumba de Buda, la espada de Damocles, el Minotauro. Echar las cartas a Nostradamus, entender a Picasso, leer a Tagore en su idioma natal, viajar a Cachemira, descubrir una estrella, arar en el mar, el quinto poder, el poder de la televisión, de todos los canales en el sistema PAL paldiablo, en el sistemático canal en árabe, en japonés, en chino, en koreano. Una canción pop en Kajastánico y en sumerio, en kurdo, en bashquirio...

Poder escribir en sánscrito, leer el Corán, vender la Mona Lisa, sembrar un ajo en la punta de un nido de colibrí, el cuarto poder el poder de la guerra, hacer la guerra a los mosquitos, la campaña guerrera contra los ratones, una guerra de las galaxias de buches de agua en una playa nudista sin policías, la guerra de Ramiro Guerra, la paz de la Guerrapatas, la guerra de los camellos que no pasan por 5ta. Avenida. Una enorme y mundial guerra de quesos, un bombardeo de golosinas, de alimentos enlatados, la guerra submarina de sirenas, la guerra con notas musicales en las sinfonías de los músicos, una guerra contra las epidemias, una guerra contra el desempleo, la guerra mundial de la papa, una preparación artillera de bombones, contra la paz de los sepulcros, una guerra para derretir todas las armas, los armatostes, los armagedones, los armadillos, los armuerzos, los árboles secos...

Poder cantar debajo del agua, el tercer poder el poder de la invisibilidad, la raíz cuadrada de menos uno, el yin y el yan, el modus vivendi, la nocturnidad y la alevosía comiendo pizza en un trigal, la irreveroconsultívera gana de hacer lo que tenemos que hacer, el Orobanche, qué es el Orobanche? Y el Kudzú? Qué es el kudzú? En el cordón de La Habana hubo una vez una tormenta local severa que se llevó a bolina todos los pollos de las granjas avícolas y más nunca aparecieron, porque levantaron el vuelo y se fueron de vacaciones para Pinar del Río, se fueron las hembras y se quedaron los machos y así se terminó la fase del comunismo primitivo cuando los indios se comieron los pollos de las granjas que quedaban y vacunaron los perros con leche de cabras, atoles y permanganato de potasio ligado con aceite mineral...

Poder entrar y salir de un cine a medianoche sin pagar, el segundo poder, el poder popular, el local sin poder, el poder local, el poder negro, black power, un poder poderoso, un verdadero poder. Ese sentido de mandar, de tener autoridad (no moral, sino designada) para decidir. El poder de tomar una decisión de dirección, el de quitar, de poner, quítenme esta ventana y pónganme esta otra. Yo quiero que me pongan este buró aquí. Que me pongan este empleado allá. Yo decido, yo mando, yoyo quitaypón, llegaypón, con cualquier mano. El barbarismo, el salvajismo, el nepotismo, el sociolismo, el amiguismo, "el estado soy yo", el Rey Sol, "solo yo decido"...

Poder hacer y deshacer...pero no puedo. No se puede vivir sin aire...a lo Maná. Querer no es poder (subjetivismo), poder no es querer (autoritarismo). El poder se delega, la responsabilidad no. La confianza es buena, el control es mejor. No somos Dios... nos podemos equivocar de nuevo, como la canción de Pablo Milanés. Poder o no poder, esa es la cuestión? Un poder universal?... pero no puedo. Estaríamos al pairo como los botes en alta mar. Nos desentenderíamos de los valores, nos comerían los pecados, el abuso de poder envilece, "es un néctar que embriaga" como gustaba repetir Carlos Fonseca Amador.

Los poderes enunciados son absurdos finitos. Son pájaros de mal agüero, oquedades y vida subterránea, las sombras en la caverna de Platón, superficialidades, briznas de horno para hacer carbón, tizne en otras palabras. "Toda la fama del mundo cabe en un grano de maíz", dijo El Maestro. La modestia decimos, es la cualidad de los mejores. "Todos los pícaros son tontos, los buenos son los que ganan a la larga". Antípodas, contradicciones, la voluntad enfrentada a la realidad. Gracias Maná por los absurdos. Toca el drum un cubano de pelo largo y tatuaje en el brazo, las luces se mueven en un escenario de humo y sudor mientras el músico le dice a la muchedumbre que grita: "!Arriba Los Angeles!"... "Me estoy muriendo por tu amor...".