domingo, 25 de noviembre de 2007

Fantasmas

(Esto es del 13 de octubre del 2006)

Anido (un escritor de Santa Clara) dice en una entrevista que no se va muy lejos de su casa porque debajo de las losas del piso hay voces que le hablan y él solo sabe de qué se trata. Voces que conversan, que hablan constantemente con él y que le dicen qué tiene que escribir al otro día. Unas voces musicales, como obleas de tomar medicinas para quitar la fiebre. El autor no lo dice, pero en su casa anidan los fantasmas.

Fantasmas que rodean al escritor, bailan a su alrededor unos bailes bailarines bailadores los fantasmas fantasmales fantasmagóricos. Redondos fantasmas, alargados y blancos como preservativos hinchados, sin ojos los fantasmas salen de noche como murciélagos a reirse de los que tienen miedo. En la acera de aquella casa, dentro de los árboles de goma viven los fantasmitas que hacen que las raíces crezcan del suelo hacia las copas, hacia las ramas más altas para que choquen con los alambres de las instalaciones eléctricas y telefónicas para meterse dentro de los cables y dormir en la cablería y hacerle cosquillas a las palomas que se atreven a sacarse las pulgas de las alas encima de las conexiones.

Son fantasmas inalámbricos, telefónicos, electroacústicos, son fantomas modernos que tienen pentiums, papeleras de reciclaje, internet explorer, la última windows instalada, antivirus de punta, unos fantasmas rápidos como aros de eidilas... que comen pizzas del barrio chino, montan en carritos chic con tamboritas relucientes, gomas balón, colorcitos con marca, cristales calobares, llevan unos espejuelitos nubladitos, unos dientecitos de oro para reirse de los que tienen miedo, unos aritos de oro puro colgados en las orejitas qué lindas, qué monos, los aritos colgados como sonajeros personales...

Los fantasmas recorren el barrio... "Un fantasma recorre el mundo...", el fan del rock, el fantomas francés fácil de Amadeus, grácil y menuda como la vecina Voz de Pato que a todo dice que sí a nada dice que no, un fantasma "reguetón", rapero, que gusta de las exposiciones de pintores a la luz de las cámaras de tv, un fantasma que se mete en la emisión y enturbia, hace que hayan tres imágenes superpuestas...O las palomas están rascándose la nuca encima de la antena o vino un aire fuerte y corrió la posición o fue un fantasma que lo hizo para que supiéramos que él estaba allí. Un fantasma de la ópera en las noches de "De la Gran Escena", el programa semanal, que decidió treparse encima de la antena a hacer maldades raperas, a mandarnos mensajes por el cordón enredado para que cambiáramos de canal...

El fantasma nocturnal, el que se esconde debajo de la mata de naranjas del patio (El Naranjo del Patio...) para saltar de rama en rama como Tarzán, de hoja en hoja, de espina en espina, de naranja en naranja y se queda boquiabierto cuando nace una flor en la enredadera de orquídeas, él mismo se asombra de no poder dar una de esas, una flor olorosa, color malva, con el pistilo suave, el olor a fresas escondido para que venga el colibrí a desayunar, temprano en la mañana...

El fantasma matinal que está jugando en las gotas de rocío, saltando con las ranitas pequeñísimas que buscan los insectos bien temprano en la mañana antes que venga el colibrí, un fantasmita que juega con las hormigas de la lata de basura, con el ciempiés que se esconde en el hueco del cemento, que nos despierta para que podamos encontrar el jabón con el cual nos lavamos las manos, que nos dice dónde está el café, el azúcar, para que hagamos una levantada de hotel, nos desentumezcamos, nos estiremos como gatos cazadores, bostecemos un matutino, nos pongamos la ropa y salgamos a desafiar el aire que nos quiere detener, el que viene de frente y el fantasma nos empuja a darle pedal a la bicicleta, a caminar con una mano delante y la otra detrás, un fantasma laboral, sin expediente, no afiliado, un fantasma compañero y puntual. "Buenos días camarada fantasma ...".

El fantasma vespertino que es el fantasma más bello de todos los fantasmas que nos espera en la puesta del sol, allá en el arcoiris, en las tardes rojas de nubes blancas que nos indica que el día se acaba y que viene la noche de fantasmas bailadores y habladores. El fantasma del ejercicio cotidiano postlaboral, un fantasma agotado con la ropa estrujada, que tiene por labor ir haciendo arruguitas en la cara, callitos en los dedos, en las manos, en los pies de caminar, un fantasmita que nos hace crecer la nariz y las orejas, se ocupa de que se nos caigan las pestañas, pinta de blanco los cabellos y va acopiando calcio para crecer mientras lo saca de nuestras minas de calcio, de fósforo, de hierro: crofenico, agelikana, aualbí... nos roba el cromo, el hierro, el niquel y el cobalto, la plata, el litio, el sodio, el calcio, el oro, el aluminio y el bismuto. Un fantasma ruso que fue el que se le metió en el cuerpo a Mendeleiev para que descubriera la tabla periódica famosa y nos dejara el recurso nemotécnico para los cuando fuéramos a los exámenes...

Si vamos a clasificar los fantasmas tenemos que quedarnos con dos tipos: los diurnos y los nocturnos. Me gustan más los nocturnos porque son fantasmas que salen por la radio y el locutor nos dice: "Nocturno... un programa para su preferencia". Es un fantasma vocal, es una voz pero no de nadie en específico sino una voz fantasmal. Los fantasmas diurnos son también interesantes porque no tienen voz sino caras y están en los cuerpos de las personas que nos rodean y de los animales que nos hacen caso. Son fantasmas de estudio... conejillos de indias, fantasmas experimentales, ornamentales, como los caracoles que estudió Carlos de la Torre y Huerta.

A mi me gustan estos fantasmas porque son seres que conversan mucho, interrumpen, siempre preguntan algo: "Me puede decir la hora?"... "Sabe usted donde queda el hospital psiquiátrico de La Habana?"... "Habrá venido el pan a la bodega"? Son fantasmas curiosos, educados, finos, reverenciales, como caballeros andantes, como espadachines, sin una sola palabra obscena, sin una vulgaridad, que dan los buenos días, las buenas tardes, se quitan el sombrero, se alisan el bigote (esto si son varones, santos varones estos fantasmas) y si son damas se sonrojan cuando les decimos un piropo: "Señora, es el crepúsculo, ahora todas mis rosas las estará secando no se qué desaliento...". Y el fantasma se sonroja. "Señorita: hoy está Ud. bella como una ninfa bebé"... Y el fantasma se sonroja, porque además vió el día anterior la novela brasileña... Me gustan estos fantasmitas a mi también... que ante el piropo te dicen: "Gracias puro... me ha hecho Ud. temblar desde los pies hasta la cabeza". "Gracias tío, equelecuá, anjá, asímismo, póngale el cuño". "Dime socito: si me pides el pescao te lo doy". Una respuesta rápida sonrojada como las que dan los grupos de respuesta rápida, los fumigadores de mosquitos, los vendedores de maní...

Los fantasmas nocturnos me gustan por supuesto más como les dije porque llevan el fresquito de la noche, el olor a flores reunidas en el jardín, el vuelo de las luciérnagas, el ladrido soportable de los perros, el bullicio atractivo de la música estridente, el jolgorio de la discusión acalorada, el maullido de gatos enamorados, el choque de automóviles en la esquina, el sirenazo de las perseguidoras de la policía, la voz inconfundible de la estampida y la carrera del ladrón, fantasmas bohemios, madrugadores, alcohólicos de amor, insoportablemente bellos, serenatosos, amorosos, sexiescandalosos, reunionescos, asambleísticos, ruidosos, como escapados de partidas de dominó, discusiones deportivas genuinamente beisboleras, fantasmas salvajes, libérrimos, alevosos, descontrolados, criminalísticos, verdaderos fantasmas qué sé yo...

Pero si los fuéramos a clasificar por estaciones del año tendríamos vamos a ver los fantasmas invernales de pura colcha y taza de chocolate, los veraniegos de hilo dental y playa, los primaverales de aguacero y los otoñales de ciclones. Un ventorral de fantasmas, una ola marina fantasmal, un rabo de nube fantasmagórico... no estaría mal. Pero de todos los fantasmas digamos geográficos los que más me gustan son los fantasmas que se quedan a dormir en las cuevas de murciélagos, porque esos sí son fantasmas verdaderos, digo yo...Son fantasmas estalactíticos y estalagmíticos, que se alimentan de agua pura, sin filtrar, con peces de colores, buena cantidad de cloro y un poco de hielo, como si fueran a beberse un coctel para acostarse a dormir...

Unos fantasmas son aquellos que salen de sus casas fantasmales y dicen UUUUUUUUUUUH! para indicarnos que necesitan alguna divisa para ir a comprar a las tiendas shop. Fantasshop... Terribles fantasmas, horror como tengo fantasmas alrededor!. Me hacen por las noches UUUUUUUH! y salgo a correr por calles y avenidas, volando bajito para que no me atrapen los fantasmas, los espíritus y me metan en las bolsas de fantasmas que son unas especies de sacos de nylon blanco transparente llenos de aire comprimido que se esconden en las cajas fuertes de los bancos y de las shop y se abren una vez cada cien años para que alguien las vuelta a inventariar y las ponga en los cuadros de Fabelo, de Lam... o en las novelas de Agatha Cristie... en la música de Brams. No, no me gustan mucho esos fantasmas porque me dan salpullido, una picazón rara en la columna vertebral... Salpullido inglés: de lejos parece sarna y de cerca lo es. Esos fantasmas me quieren comer!... De eso nada...!.

A mi me gustan los fantasmas buenos... los fantasmas cariñosos, los que me caen detrás para que les rasque el lomo fantasmal, les revise las patas o las manos y hasta los dientes sin temor a que me coman o me den una den tellada. Fantasmitas por ejemplo que me acompañen a buscar el pan, a montar mi bicibleta obrera, me inviten a leer, a mirar mi sombrilla amarilla en el espacio de tele. Un fantasmón para mirar la película de Rashomón... Un fantasmiel para comer miel. Un fantasfresco para tomarme un refresco Fanta. Un fantasma atractivo, bonito, con una grande bemba de negra abierta como melón, como caimito, que me muestre toda la dentadura posible blanca, repleta de calcio. Un fantasma universal, internacional, políglota, que me traduzca del turco por ejemplo un verso para una dama, una canción infantil. Un fantasma que se ría conmigo frente a una ola de mar. Un fantasma gordo como un cerdo gordo, al que yo sí lo pueda atrapar. Un fantasma vamos que se ponga conmigo a conversar sobre la hierba del jardín y me invite a dormir sin temer. Que juegue bolos, que pesque peces, que teja abrigos, que lea biblias, que cante en coros, que sude, que espere, que ladre y que no vuele tanto que no lo podamos encerrar.

Tener así un fantasma acompañante es no solo útil, sino bueno. Llevarlo de la mano, para que no falte a su escuela. Esperarlo por las tardes que termine para que a tiempo se bañe, se cambie de vestimenta y se siente a conversar un poco. Un fantasma que se alimente y que me diga a veces para qué nacieron los vegetales. Que me oriente, me aconseje, juegue un poco conmigo antes de que me pida que le haga algún cuento, le cante una cancioncita digamos como la de "drume negrito...". Un fantasma que me escriba de vez en cuando y me diga: "Estoy en Varadero, me estoy dando un bañísimo de sal con agua, pescando caracoles, sacando de la arena huevos de tortuga, me he encontrado una cadena de oro en el arrecife pero te extraño tanto que no puedo seguir caminando sin tí".

Un fantasmita que me invite a bailar en una discoteca de fantasmas, me enseñe cómo se alumbran los escenarios con luces de colores y me proteja de las iniquidades, que no me deje envilecer y cuando menos yo lo espere me traiga un cucurucho de helado de distintos sabores y me diga con la misma voz que me despierte por la mañana: "Prueba un tin...”. Con un fantasma así no digo yo, sería capaz de ir al Rincón arrastrando una cadena, comer nísperos debajo de una mata de dormidera, cargar a la espalda un refrigerador Westinghouse de esos que miran para todos los lados para ver quién sale y quién entra en cada casa de la cuadra y hasta fumar una pipa de la paz con un jefe sioux. Un fantasma que me sorprenda cualquier día y me diga con su voz de buen fantasma: "Compadre: ha sido Ud. seleccionado para integrar el sindicato de los fantasmas prestigiosos y tiene ahora la misión de buscarse a alguien de verdad para hacerse recordar". Me conformo con eso, pienso yo.